Tú eres mi roca y mi castillo;
por tu nombre me guiarás
y me encaminarás.
Salmo 31:3
La Biblia nos lleva el mensaje de la salvación de Dios para el mundo.
Fue escrito en el idioma y en el mundo de gente que vivía en el Medio-Oriente.
Israel en aquel tiempo - hace unas decenas de siglos - era un pueblo que vivía de ganadería y agricultura. Tal pueblo ve y dice las cosas en una manera diferente que los que en el Occidente viven en una sociedad con mucha industria y tecnología. Siempre podemos ver esto cuando leemos la Biblia. Por ejemplo las parabolas de Jesús.
Sin embargo, la Biblia les trae la Palabra de Dios no solamente a los de antes, sino también a los de todos los tiempos, de todos los paices y a todos los humanos.
La Biblia es el libro más maravilloso que existe: el más sencillo es capaz de entenderlo y el más estudiado nunca termina estudiarlo.
Todo en la Biblia está dirigodo a Cristo.
Todo habla de Él, apunta a Él, testifica de Él: los leyes de Moisés, los Salmos, los profetas.
La Biblia se divide en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento es el libro de Cristo que viene;
El Nuevo Testamento es el libro de Cristo que ha venido, y que viene otra vez.